La curvatura de la córnea

14 julio 2008

Pedro Arrojo en la Tribuna del Agua

Para ser correcto tendría que empezar esta reseña con una breve nota biográfica de Pedro Arrojo, pero no lo voy a hacer y ustedes me disculparan, ya saben que con un golpe de teclado esos datos están en la red.
Para continuar con la corrección debería resumir con precisión y abundantes datos lo que Pedro Arrojo explicó en el Ágora de la Tribuna del Agua en la Expo Zaragoza 2008, eso si que me gustaría pero olvidé la libreta y el bolígrafo, más bien fue un trueque doméstico entre estos elementos de papelería y un peazo de bocadillo de lomo con pimientos verdes y queso, un despiste imperdonable aunque el bocata estuviera de chúpame dómine. En todo caso haré un esfuerzo.
Pero Pedro Arrojo nunca olvidó que es un profesor, varías veces comparó a los presentes con sus alumnos, y se empeñó en hacerse entender, no sólo con la palabra, también con sus miradas y apelaciones directas al público, uno de los factores más importantes de su pasión comunicadora,, con esa actitud se ganó al respetable desde el primer segundo, además de hacer una exposición muy bien estructurada, de verbo ágil, aderezada por excelentes ejemplos ilustrativos y una gestualidad que me recordó a los buenos actores; una interesante aportación en esta época mediática dónde el dominio escénico y la capacidad para entretener son fundamentales, aún cuando los asuntos a tratar sean tan complejos como la gestión racional del agua.
El motivo de la ponencia fue la presentación del documento "La nueva cultura del agua y la sostenibilidad ante los nuevos retos que plantea el siglo XXI". Se hizo a modo de entrevista pero como la entrevistadora no dijo su nombre pues eso, que no la puedo citar. Pedor Arrojo comenzó recordando los inicios del movimiento ciudadano y como se originó ese concepto que ahora, incluido el presidente Zapatero, anda en boca de todos. “La nueva cultura del agua” fue la etiqueta que marcó algo que los estadounidenses vienen haciendo desde los años ochenta del siglo pasado: Cambiar el modelo de gestión del agua para pasar de un aumento incontrolado de la oferta a una regulación sostenible de la demanda. Eso significa olvidarnos de las grandes obras hidráulicas pagadas por el erario público para centrarnos en conseguir una gestión eficaz en el consumo, la reutilización y distribución de las aguas.
Pedor Arrojo dedicó gran parte de su ponencia a explicar cuales deberían ser los nuevos conceptos en el consumo del agua y me resultó especialmente edificante como en su discurso, al contrario que suele hacerse en algunos ámbitos ecologistas, no renunció a la economía de mercado como elemento esencial para el desarrollo con respecto al agua, simplemente la acotó en sus justos términos dentro de los tres conceptos fundamentales que manejó para explicar como deberíamos gestionar el líquido elemento.
El agua como parte de los derechos humanos y, como escalón imprescindible el para conseguir el desarrollo, una fuente pública y gratuita dónde las necesidades básicas estuviesen garantizadas y tasadas en el orden de 30 litros por persona y día.
El agua como derecho ciudadano para conseguir un bienestar de vida razonable, aquí ya entra la economía en forma de contador. Las autoridades garantizan la gratuidad para la cantidad de agua tasada como derecho fundamental pero cobran el gasto de llevarla hasta casa en el caso de la consumida como derecho ciudadano. El gasto en estos dos conceptos no supera el seis por ciento de las aguas dulces de las que disponemos y, por lo tanto, no sería cierto hablar de escasez en términos estrictos.
El resto del agua es toda aquella que se usa para hacer negocio, una parte muy respetable, incluso admirable de su uso, todo el mundo tiene derecho a hacerse más rico y a generar riqueza. En ese caso el tratamiento del agua debería ser como el de cualquier otro bien y debería tener un precio marcado por el precio de su traslado, entrando de lleno en el campo de cualquier otra materia prima que se paga origen y que es manufacturada para conseguir un beneficio.

2 Comments:

At 15 julio, 2008 07:48, Anonymous Anónimo said...

No sé yo si esta "concienciación" nos conciencia a todos. Dudo de la efectividad para mucha de la "clase política" que sigue ejerciendo el derecho del vampiro.
Ni siquiera entra el discurso a los hogares, que en muchas ocasiones, se sigue prefiriendo el baño a la ducha y otros menesteres cotidianos que derrochan(derrochamos) agua como si sobrara.

Besoabrazos.
Montse

 
At 16 julio, 2008 07:02, Blogger Javier López Clemente said...

Hola Montse.

A mi me parece que ocurre lo contrario: Demasiada conciencia en los hogares cuando es el ámbito dónde menos se consume, aunque se derroche. La solución viene de la agricultura y la indusstria con políticas de ahorro y rehutilización.

Salu2 Córneos.

 

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