La curvatura de la córnea

07 marzo 2008

“Te echo de menos” de Inês Pedrosa


El último sábado de febrero Javier Reverte publicó en Babelia un artículo titulado “Doblan las campanas” donde el escritor aboga por la naturaleza inmortal de la novela, siempre y cuando [la novela] “no sea una evasión de la fantasía para soportar mejor la vida, sino todo lo contrario: es vida misma transformada en imaginación, a la busca de una salida a la realidad caótica que nos rodea. La fantasía es invención, el envés de lo verdadero, en tanto que la imaginación es una reflexión sobre lo que puede ser verdad” Tres elementos – realidad, imaginación y reflexión – que Inês Pedrosa utiliza con maestría en “Te echo de menos.
El primer impacto de esta novela fue la ilustración de la cubierta de Sergio Sandoval, esos ojos que comienzan a llorar no han dejado de mirarme durante toda la lectura. La segunda sensación también fue visual, cuando me decido por un libro lo tomo entre mis manos y paso todas sus páginas en revuelo, una acción que busca provocar los efluvios olorosos del papel. Pero en este libro, antes que la pituitaria saciase sus instintos, advertí que las palabras impresas eran diferentes, dos tipografías y por lo tanto, deduje, dos personajes, dos ambientes, pero aún comprobé que tenía más datos a mi disposición: La estructura formal del libro se teje a base de duplicar la numeración de los 50 fragmentos en los que esta divida, además, los dos primeros, el de ella y el de él, estan encabezados con dos citas diferentes ¿Me iba a encontrar con un ejemplar en cuyo interior descansaban dos novelas?
La irrupción previa de todos estos aspectos formales antes de comenzar la lectura favorecieron mi curiosidad lectora, una inquietud que aumentó tras subrayar las primeras palabras de cada uno de los protagonistas: “1. No basta morir para conocer la sonrisa de Dios aunque, como en mi caso, una haya vivido abismada en él toda una vida” y “1. Estoy solo. Solo, con el corazón roto en pedazos esparcidos sobre tus imágenes
Una mujer joven y creyente, frente a un hombre mayor y ateo que nos hablan en primera persona, un mecanismo estilístico que construye la novela como si de una trenza de raíz se tratase, una de esas trenzas que Laura - amiga además de peluquera – modela con sus manos y la mata de pelo de mi señora: Dos puntos de vista que se enlazan, mechones cruzados de una misma historia que se imbrican en una sucesión de monólogos hasta componer una consistente y cimentada perspectiva cubista de la realidad.
Inês Pedrosa, desde ese juego dual de contar los acontecimientos, aborda multitud de aspectos que definen y perfilan el encuentro entre dos personas que moldean la relación más importante de sus vidas a través de los recuerdos, de vagar por terrenos culturales, sentimentales y de plantear cuestiones como el desgaste de la amistad, la existencia de Dios, o el valor real del respeto, la verdad, el amor y el sexo. Tan sólo la política - una aventura a la que se lanza la protagonista femenina - provoca un distanciamiento entre ambos, una deriva provocada por una visión diametralmente opuesta de la realidad y del modo de cambiarla. Una separación que culmina con la irrupción de un conocido, predecible y siempre inesperado factor que hundirá a ambos en la más profunda soledad: La muerte.
Miguel Delibes escribió en su libro “España 1936-1952: muerte y resurrección de la novela (2004)”: «Considero la elección de tipos vivos como un fundamental deber del novelista […] Poner en pie unos personajes de carne y hueso e infundirles aliento a lo largo de doscientas páginas es una de las operaciones más delicadas de cuantas el novelista realiza» Inês Pedrosa va más allá de lo aseverado por el autor vallisoletano y consigue, gracias a su brillante escritura que, pese a la desaparición física de uno de sus dos protagonistas, fluya entre ambos una corriente de información que nos hace dudar sobre la posibilidad cierta de conseguir una vía de comunicación entre los muertos y los vivos. ”Te echo de menos” se revela ante nuestro ojos como una interesante, profunda y extensa conversación, como el último intento para no romper la relación entre dos grandes amigos.
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“Te echo de menos” de Inês Pedrosa
Traducción de Roser Vilagrassa
Elipsis Ediciones

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