La curvatura de la córnea

10 marzo 2007

El señor Ibrahim y las flores del Corán

“Pero si Dios es la flores y los árboles
y los montes y el sol y el luar,
entonces creo en él,
entonces creo en él a todas horas
y mi vida entera es una oración y una misa
y una comunión con los ojos y por los oídos”
(Alberto Caeiro)



Este fin de semana se representa en el Teatro de la Estación la obra “El señor Ibrahim y las flores del Corán” en una versión teatral de Ernesto Caballero sobre un relato de Eric- Emmanuel Schmitt. En la obra intervienen Julian Ortega y Juan Magallo, este último obtuvo el premio Max a la mejor interpretación por este papel. Y fue a este actor a quien entrevistó Rebeca Cartagena en el Heraldo de Aragón para preguntarle, entre otras cosas, sobre como vivía la religión. La respuesta adelanta una de la líneas dramáticas de la obra: “Hay algo que la mente humana no puede entender y es un error tratar de buscar explicaciones en las cosas con leyes humanas. Eso es confundir los deseos con la realidad. La obra habla de cómo se puede superar las diferencias si se mira más allá de los estereotipos”
En el señor Ibrahim y las flores del Corán se muestra un mundo dónde las diferencias religiosas han sido sustituidas por las similitudes humanas. En esa tesitura, es posible que las relaciones entre un anciano islámico y un joven hebreo comiencen por la amistad y terminen en un potente sentimiento paterno-filial.
El primer consejo que Ibrahim le regala a su discípulo es la sonrisa. El viejo defiende la tesis de transitar por el mundo con una sonrisa en ristre, ese pequeño gesto es capaz, por sí sólo, de cambiarlo todo. Pero la vida se empeña en seguir con sus curvas y un viaje precipita la fusión entre protagonista y antagonista.
En los tiempos que corren es muy fácil escapar de nuestro espacio cotidiano para buscar las respuestas en otros espacios. Ibrahim nos muestra que la solución para curar nuestras heridas intangibles no esta en andar el camino hasta otros lugares, su propuesta consiste en girar, girar y girar en torno a nuestro corazón con una mano mirando al cielo y la otra anclada en la tierra hasta que todo lo malo escape de nuestras entrañas. En esa rotación sin fin, similar al equilibrio del universo, se produce la herencia de lo material en forma de tienda y de la sabiduría en forma de libro, un texto libre de doctrinas y cultivado con “las flores del Corán” esas que son capaces de perfumar un universo dónde los conceptos no están escritos en los diccionarios que nada pueden explicar de la condición humana ni del efecto mariposa de una sonrisa.


12 Comments:

At 12 marzo, 2007 00:01, Blogger Paula said...

Yo me fuí al Principal, a ver El túnel

Y me dormí. Como lo oyes. Me gustaban los actores (principalmente Héctor Alterio), pero el guión era tannnnnnnnnnnn predecible...

En fin, cosicas que pasan



Un abrazo

 
At 12 marzo, 2007 10:32, Blogger Gubia said...

Ojala todo fuese sencillo y las diferencias se esfumasen con una sonrisa. Yo soy partidaria de encarar la vida con alegría, pero con tanta bofetada que nos dan se me está poniendo cara de tonta de sonreir mientras me duele.
Un abrazo y una sonrisa, pero de las de verdad.

 
At 12 marzo, 2007 17:37, Blogger Javier López Clemente said...

Hola Paula.

Pues mira que debió ser largo ese tunel para que te durmieras

jo, se vuelve a demostrar lo malo que soy con los chistes.

Nunca he leído una crítica tan corta: Y me dormí. Con esas tres palabras esta todo dicho.

Salu2 Córneos.

 
At 12 marzo, 2007 17:40, Blogger Javier López Clemente said...

Hola Gubia.

Creo que le falta un matiz al tema de la sonrisa... funciona para casos en los que te importa cambiar la relación, la empatía. Creo.

Salu2 Córneos de abrazos y :-))))
(Eres la responsable de que mi mirada hacia los puente de piedra, hierro y cementos siempre sea con sonrisa)

 
At 12 marzo, 2007 20:41, Blogger maite said...

no vale con unos pocos practicando sonrisas por doquier, los muertos por fanatismo religioso duelen tanto que no hay marcha atrás. El relato es precioso, soñemos...

 
At 13 marzo, 2007 06:51, Blogger Javier López Clemente said...

Hola Maite.

Seguramente no lo he expresado bien en el texto de la entrada. La sonrisa la recomienda para arreglar esos asuntos personales que parecen imposibles de arreglar.
Por otro lado en la obra, más que la confrontación religiosa entre un musulman y un hebreo, nos cuenta en encuentro entre dos hombres sólos que priman la relación humana por encima de las religiones de cada uno.
Gracias por el calificativo hacia el relato.

Salu2 Córneos

 
At 13 marzo, 2007 14:17, Blogger Sintagma in Blue said...

Las respuestas siempre están en uno mismo...

 
At 15 marzo, 2007 11:23, Blogger laonza said...

"esas que son capaces de perfumar un universo dónde los conceptos no están escritos en los diccionarios que nada pueden explicar de la condición humana ni del efecto mariposa de una sonrisa."
Por Dios Córneo se da cuenta de lo hermoso que escribeS!!!
besos

 
At 15 marzo, 2007 14:35, Blogger Javier López Clemente said...

Hola Sintagma in Blue.

Es cierto que las respuestas están en nosotros pero es un lujo encontrar el gurú que te indique el camino para llegar a ti mismo.

Salu2 Córneos

 
At 15 marzo, 2007 14:36, Blogger Javier López Clemente said...

Hola Laonza.

Me ruborizas casi tanto como me alegras.

Gracias.

Salu2 Córneos.

 
At 16 marzo, 2007 12:44, Blogger Tamaruca said...

Qué mareo me ha entrado, con tanta vuelta :D

Un saludo de ¡casi fin de semana!

 
At 16 marzo, 2007 15:29, Blogger Javier López Clemente said...

Hola Tamaruca.

Supongo que lo del mareo se pasa con la práctica pero dime ¿has notado alguna revelación especial? ¿has sentido fluir lo negativo hacia el exterior?

Salu2 Córneos.

 

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