La curvatura de la córnea

11 febrero 2007

Yo no soy un Andy Warhol


Manuel Vilas afirmó en su columna del Heraldo de Aragón del sábado 10 de febrero que disfrutó mucho viendo la obra teatral “Yo no soy un Andy Warhol” Sin embargo, yo salí decepcionado del patio de butacas del Teatro Principal.
Coincido con el poeta sobre la excelente interpretación de los actores y si el autor de Magia recuerda la parodia de Lou Reed a mi me gustaría destacar la de Salvador Dalí, porque para homenajes al cantante norteamericano ya tenemos los textos de Manuel Vilas. Veamos dos ejemplos.
El primero es el inicio de su novela Zeta: “Corre el año de 1979. Unos chicos están escuchando el último disco de Lou Read en un garito. El tipo del garito tiene diez años más que los chicos. Pongamos que los chicos tienen diecisiete. Están flipando con el disco”
Este comienzo siempre me apasiona porque todos los amantes a la música hemos tenido alguien diez años mayor que nos ha pinchado un disco en el momento preciso. Yo también encontré a esa persona y sin embargo he sido incapaz de hacer lo mismo.
El segundo esta extraído del poema titulado 1977 de su libro Resurrección “Toda la voz de Lou Reed, glorioso Frankestein del siglo XX”
Manuel Vilas olvida en su columna un detalle muy importante: La música. Porque uno de los grandes aciertos de este montaje teatral fue la incorporación de un trío formado por guitarra, bajo y batería que acompañó a las voces de los actores en las canciones, además de ejercer de cinematográfica banda sonora subrayando algunas escenas de la obra con los más famosos pasajes de la Velvet.
Y si hasta ahora todo son halagos ¿Por qué, a diferencia del poeta, no me gustó la obra?
Creo que no me equivocaré si afirmo que nuestras visiones están determinadas por el conocimiento previo que cada uno teníamos del homenajeado. En mi caso, Andy Warhol representa la repetición obsesiva y multicolor del rostro de la Monroe, una experiencia artística de la que supongo estaría muy contento su autor si pudiera ver los escaparates de todas las tiendas de fotos dónde te ofrecen la posibilidad de convertir, a un precio razonable, tu retrato en una obra de pop-art.
También conocía su obra de diseñador de portadas de discos para la Velvet o los Rolling Stones, quizás por eso me impactó que viniera a trabajar a España para el diseño de del disco Made in Spain de mi adorado Miguel Bosé.
Para ver toda la dimensión de “Yo no soy un Andy Warhol” es necesario un conocimiento amplio del artista y de su entorno, sino estas en disposición de presentar ese bagaje cultural lo tienes mucho más difícil, sobre todo si tenemos en cuenta que el texto de la obra tampoco ayuda a entrar en ese mundo, un texto al que le falta crecer lo suficiente como para llevar al espectador hasta un final claro donde pueda descubrir que ha participado de la fiesta de la cultura pop, que no ha sido un simple espectador, que por eso habíamos hablado en el hall del teatro, no con los actores, si no con los amigos de Andy, esos amigos que nos deberían haber contado sobre las tablas quien es él y cual ha sido su aportación al arte moderno..
Fue la combinación de estos factores, mi escaso bagaje cultural y un texto poco didáctico, lo que sin duda me llevó a no disfrutar plenamente del último montaje del Centro Dramático de Aragón.
Manuel Vilas termina su columna con la reflexión que inicia la obra y que comparto plenamente “puedes tener todo el dinero del mundo, pero la cocacola que te bebes es igual a la que se esta bebiendo el mendigo de la esquina” Este pensamiento revolucionario es una de las grandes conquistas de nuestro tiempo y no deja de ser el corolario a una de las líneas del ya citado poema 1977 “Nico cantando con la Velvet Underground en el Max´s Kansas City y Warhol bebiendo una cocacola caliente”
La primera vez que trabajé en la industria fue en una fábrica de cables para comunicaciones telefónicas. Una de las cosas que me gustaba de aquel trabajo era la nevera de las cocacolas. No era el típico distribuidor de bebidas. Era un arcón del que tenías que levantar la tapa superior, introducir una moneda y tirar del cuello de una Coca-Cola de vidrio de ¡un tercio de capacidad! Era el tamaño de la botella lo que me ponía y la leyenda de que aquellas cocacolas venían directamente desde los Estados Unidos, vía Base Americana. Las latas todavía no había tomado el mercado, en los bares sólo se servían botellines de 20 cl con etiquetas de papel y las botellas de un litro, y hasta de dos, de los supermercados… no, no eran lo mismo.
Aquellas botellas, ¡que el Avelino conseguía sacar de dos en dos!, nos hacían sentir especiales, como en un spot: Amorrados a la fuente de los placeres burbujeantes, mono sucio de grasa, torso desnudo de obrero cachas y todas las mujeres rubias de L.A. rendidas a nuestros pies. Un sueño erótico del proletariado roto por la igualdad del mercado: La chispa de la vida de tu Coca-Cola es la misma que la del último menesteroso.

12 Comments:

At 12 febrero, 2007 03:42, Blogger Clarice Baricco said...

Informada de la obra.
Muy bombardeada ya la imagen.
En fin, qué hacer ante esto?

Saludos

 
At 12 febrero, 2007 07:43, Blogger Javier López Clemente said...

Hola Clarice.

Nos tendremos que ocnformar porque, para bien o para mal, el mercado lo acaba fagocitando todo... si hasta lo hizo con la imágen mítica del Che.

Salu2 Córneos.

 
At 12 febrero, 2007 15:54, Blogger bloc- era said...

Bueno... yo fui a ver la obra y la verdad es que me gustó mucho la puesta en escena, el dinamismo... y ni que decir tiene el reparto
(sobre todo Fran...)

 
At 12 febrero, 2007 16:09, Anonymous Anónimo said...

no la he visto, no se si la veré... lo Cierto es que yo recuerdo una especie de nevera de coca cola que había en la estación de servicio de mi abuelo y no se pensaba tambien que estados unidos debía ser como esa nevera antigua, ("tuniada" ademas lena de carteles de mujeres con poca ropa jajaja...) que cosas tienen los niños... no? y que razón también! Besos córneo. te leo siempre...
LAONZA

 
At 12 febrero, 2007 17:57, Blogger El detective amaestrado said...

Desconocía que estuviera una obra así en cartel...
Interesante la felicidad que te proporcionaba una botella de coca cola...Es indudable que luchamos por distinguirnos siempre en los detalles nimios, y esa era una buena ocasión

 
At 13 febrero, 2007 01:36, Blogger Javier López Clemente said...

Hola Bloc-era

Es cierto, la puesta en escena estaba muy bien y el trabajo de los actores me gusto pero creo que la obra es un poco dispersa y le falta fuerza en los finales, tanto del intermedio como al final.

Salu2 Córneos.

 
At 13 febrero, 2007 01:39, Blogger Javier López Clemente said...

Hola Laonza.
ES una obra del Centro Dramático de Aragón y desconozco si se va a representar más veces o van a hace gira.

Una nevera tuniada, casi ná.

Salu2 Córneos.

 
At 13 febrero, 2007 01:40, Blogger Javier López Clemente said...

Hola Detective

Mi adicción a la Coca-Cola empezó en la Isleta: Xuxos y el chispa de la vida se convirtieron en mi droga diaria de azúcar.

Salu2 Córneos.

 
At 13 febrero, 2007 17:02, Blogger Cinegoza said...

¡Hola! Muchas gracias por tu visita y buenos deseos. Espero resultar de utilidad. De paso, ya te he enlazado en los blogs recomendados de mi página.

Un abrazo

 
At 13 febrero, 2007 22:56, Blogger Javier López Clemente said...

Hola Cinegoza.

Mis visitas serán frecuentes porque estoy viendo información muy interesante, de esa que es difícil de encontrar con facilidad y toda juntita. Me reafirmo: ¡¡Bien por la idea!!

Gracias por el enlace.

Salu2 Córneos.

 
At 16 febrero, 2007 19:06, Anonymous Velvetiana said...

Hola Javier.
Como "amiga" de Andy y "cantante" de algunas de sus canciones, tengo que reconocer que estoy de acuerdo contigo en la apreciación de la obra, quizá se debiera haber profundizado un poco más en la figura warholiana.
En cualquier caso, el planteamiento de la obra es una fiesta- show musical en torno a Andy Warhol y creo que el dramaturgo y el equipo artístico han sido coherentes en la propuesta.
Gracias por tus halagos.Nos vemos en las Muestras... Besos.

 
At 16 febrero, 2007 23:50, Blogger Javier López Clemente said...

Hola Velvetiana y bienvenida a esta bitácora.
Además de amiga y cantante deberíamos añadir esclarecedora porque me has dado una clave que tenía presente y no tuve en cuenta a la hora de escribir esta crónica: La representación era una fiesta. Ahora me doy cuenta que tenía que haber hablado también de eso, de la diferencia entre lo que se proponía (que no lo digo) y mi interés que precisamente es lo que no se representó en las tablas del principal.
Y esa linea final de agradecimiento y cita en las muestras me deja mucho más tranquilo porque me da dos pistas inigualables para quitarme el sombrero ante esta presencia cibernética de una gran actriz, a la que he visto en poco tiempo hacerme llorar al mostrarme un drama y hacerme disfrutar del musical con una solvencia espectácular.

Besos, abrazos y salu2 Córneos.

 

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