La curvatura de la córnea

20 febrero 2007

Recojo el guante

Recojo el guante que me lanza Laonza desde su bitácora.
Se trata de abrir el libro que estoy leyendo por la página 123, contar 5 líneas y transcribir el párrafo siguiente. Las indicaciones son sencillas y si me atengo exhaustivamente a ellas el resultado es el siguiente:


Adiós, Habana.

Me parece poco, además de injusto, para el derroche de literatura que muestra Manuel Rivas en su libro “Los libros arden mal”. Así que me decido a continuar con el siguiente párrafo con la esperanza de no cometer un acto irreversible de mal fario, o algo así, seguro que Laonza y el precursor de este invento me lo perdonan.

“Ahora, el movimiento de la hoja que va en su busca en Coruña tiene otra inquietud muy distinta. Mayarí sacude la sábana de papel como si quisiese deshacerse de ella. Aunque para él tiene ese hechizo del papel que sale al paso, hoy su mente está concentrada en una misión. Llegar cuanto antes al coche de línea y salvar a su hijo. Su hijo que tira del caballo de maera. Desde que lo vio, siempre ha confiado en ese caballo”

Aún queda un último paso para terminar esta faena encomendada que consiste en solicitar la continuación de este ejercicio a cinco blogeros. Esto ha resultado ser lo más difícil. Mi lista es la siguiente y a ellos les pido que si leen esta entrada continúen con el juego.

14 Comments:

At 20 febrero, 2007 09:15, Blogger laonza said...

No he tenido el gusto de leerlo , pero "para muestra un botón" me ha enganchado , me lo apunto a la lista Ya!! muchos besos, córneos MATRICULA DE HONOR!!!

 
At 20 febrero, 2007 23:44, Blogger Javier López Clemente said...

Hola Laonza

Me alegro que te guste, en realidad es un libro con un montón de historias a base de relatos cortos.

Salu2 córneos.

 
At 21 febrero, 2007 06:22, Blogger Conciencia Personal said...

Javi.
De vuelta. Un placer regresar...y con tarea.

Lamento decir que no he leido el libro, pero para no reprobar, tomaré el libro que actualmente disfruto en la página 123 y contaré cinco líneas aunque rompa la regla:

"El verdadero fundador de la inteligencia artificial no fue un matemático ni un psicólogo, sino un filósofo, nuestro buen amigo Thomas Hobbes, recitó Mynsky. El fue el primero en decir: El raciocinio es igual a la computación. ¿Y qué es entonces una computadora? Un sistema formal.
(No será la tierra)

...y prometo adquirirlo.

Un abrazo grande. Monique.

 
At 21 febrero, 2007 16:12, Blogger Gubia said...

Yo también me animaré a leer ese libro, tu criterio siempre es bueno.Saludos

 
At 22 febrero, 2007 02:27, Blogger Javier López Clemente said...

Hola Monique.

No lamentes lo del libro, a mi me parece que son los libros los que nos eligen, nosotros sólo acatamos esa decisión.

Me temo que la tarea consistía en hacer una entrada en la bitácora dónde se expusiese el párrafo después de haber contado cinco líneas de la página 123, pero no aqui, insisto ;-), si no en tu bitácora. Me parece.

Salu2 Córneos y me quedo con ese abrazo.

 
At 22 febrero, 2007 02:29, Blogger Javier López Clemente said...

Hola Gubia.
¡¡¡Cuanto tiempo!!!

En realidad no es una recomendación, hace mucho que no recomiendo ni libros, ni pelícuas. Opino sobre si me ha gusado o no, los motivos, las sensaciones pero recomendar, no, no,no gracias.

Salu2 Córneos. Me alegro mucho de tu visita, entre otras cosas porque eres de las mas veteranas en esta bitácora. Gracias.

 
At 22 febrero, 2007 03:48, Blogger Cleo said...

Aún cuando no figuro en la "lista de invitados", me parece entretenido el desafío de Laonza. Así que muy priscamente, comparto lo que leo en página 11 de la novela "Vidas Ejemplares" del chileno Sergio Gómez:

" Regreso a la mesa pensando en la mujer del baño. Las mujeres lloramos siempre, podemos hacerlo en cualquier parte, sin vergüenza, sin que nada nos importe. Hace tiempo que yo no lloro. Uno de los amigos de Rita me invita a bailar y yo sigo pensando en lo mismo, en la mujer llorando, en todas las mujeres del mundo que lloran y en mí, en todas las ocasiones en que no he llorado cuando debí hacerlo"

Para ser franca, esta novelita cayó en mis manos por una casualidad...y no sé si la termine. No me ha conmovido aún.

La Reina del Nilo crítica.

 
At 22 febrero, 2007 10:27, Blogger Javier López Clemente said...

Hola Cleo, mi Reina.

Empiezo por pedir disculpas por no colocar tu nombre en la "lista de invitados" Ya digo en la entrada que eso ha sido lo más difícil y cualquier solución acarreaba dejar fuera a mucha gente que también me hubiera gustado poner. Pensé en ti... y en tus vacaciones.

Salu2 Córneos y por el perdón clamo, mi Reina.

 
At 22 febrero, 2007 13:43, Blogger Tamaruca said...

"Los libros arden mal"

Hacía tiempo que no leía un título tan sugerente. Lo buscaré.

:)

 
At 22 febrero, 2007 14:42, Blogger txe said...

capsulas de literatura

 
At 22 febrero, 2007 14:54, Blogger Javier López Clemente said...

Hola Tamaruca.

El título es toda una aventura. Pocas cosas pueden ser tan horribles como una pira de libros, aunque en el fondo de nuestra alma siempre subyace esa decálogo de libros que abría que quemar ¡¡¡pues ni esos!!! para darnos cuenta de la barbarie.

Los libros arden mal porque una vez leídos se quedan siempre con nosostros.

Salu2 Córneos.

 
At 22 febrero, 2007 14:58, Blogger Javier López Clemente said...

Hola Txe

Si algo tiene en común este juego con las capsulas de los medicamentos es la forma aleatoria de tomarlos.

En un frasco de capsulas, lo inclinas... y la primera que cae nos la tomamos, no hacemos un acto de selección. Incluso si vienen en blister, aunque en este caso es más tentador seguir un orden que ir punteando el paquetito de aqui para allá sin ton ni son.

Capsulas de literatura para disfrutar.

Salu2 Córneos.

 
At 22 febrero, 2007 17:43, Blogger El detective amaestrado said...

Buf, el problema es que el libro qque leo ahora tiene noventa y cinco páginas...

 
At 22 febrero, 2007 18:00, Blogger Javier López Clemente said...

Hola Detective.
Creo que tienes dos posibles soluciones.
La primera pasa porque eligas tu siguiente libro en función a que tenga más de 123 páginas.
La segunda sería restar 95 a 123 y con esa página haces el juegecito. Esta segunda opción implica explicación del novedoso método porque siempre habrá quien vaya a la biblioteca a buscarlo y ¡Oh Dios mío! se encuentre que la página 123 no existes.
Buff
Salu2 Córneos.

 

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