La curvatura de la córnea

05 agosto 2006

Un deleite

El Ayuntamiento de Zaragoza ha organizado este verano un ciclo de conciertos en el Centro de Historia bajo el epígrafe de noches con sol. Ayer cruzamos el Parque Bruil bajo el cierzo desbocao que refrescó la tarde y vistió de invierno a la luna. El aire se pensó el rey hasta que llegó la avalancha caribeña a caballos de un piano. Chucho Valdés trajo el virtuosismo, el ritmo y el tarro de la esencias. Elegante en las pausas, apabullante en el vértigo y generoso con el contra, el batería y el congero.
Fue un recital de otra galaxia, la galaxia jazzera que tan abandonada tengo en directo. La prueba irrefutable de la genialidad de la música, el irreverente disfrute de melodías sobresalientes y la degustación de sabores tan cercanos como los ritmos latinos.
El broche final fue un viaje a la percusión, a la tribu y a los orígenes africanos de la música. Un deleite.

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2 Comments:

At 11 agosto, 2006 22:16, Blogger Cleo said...

Qué suerte disfrutar de esos espectáculos en noches de verano...
Como acá estamos en invierno, casi no tenemos eventos al aire libre por estos meses. Sólo nos queda mirar la lluvia por la ventana.

Cariños,

La Reina del Nilo en hibernación.

 
At 12 agosto, 2006 16:25, Blogger Javier López Clemente said...

Hola Cleo en hibernación.
Algo ha pasado en este país en los últimos años. Ahora, cualquier ciudad, pueblito, villa o villorio tiene un festival de verano de música, teatro, danza, cine o cualquier otra cosa.

 

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