La curvatura de la córnea

01 agosto 2006

Junto al mar (I)


La orquesta volvió cargada de boleros, un reloj no marques las horas se encaramó a la terraza mientras los ojos miraban a la oscuridad dónde intuía el mar. En las canciones desamores y sobre estas líneas el aroma de la sal.
Por fin las cumbias de baila morena baila. Dejé el bolígrafo sobre la mesa y transformé las manos en percusión de palmas. Ya quedaba menos para llegar a la pista de baile.
***

Los ecos musicales se diluyeron, las conversaciones se apagaron y cesó el tintineo del hielo. Al fondo, desde lo más oscuro, regresó el sonido del mar. Lo hizo al ritmo intermitente de una baliza verde.
Paul Auster miró desde el papel satinado de una revista y afirmó que “el escritor es un ser dudoso, no sólo del mundo, sino de sí mismo. Nunca he conocido a ninguno seguro de lo que escribe”
Al menos, pensé, yo voy sobrado de inseguridades.
Las chicas hace rato que dormían agotadas por el viaje.

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14 Comments:

At 01 agosto, 2006 23:35, Blogger Ana C. said...

Me encanta la fontaneda, digo la foto...jeje.

 
At 02 agosto, 2006 00:24, Blogger txe said...

yo dudo de paul auster. sus historias no se sostienen.

 
At 02 agosto, 2006 10:20, Blogger Javier López Clemente said...

Hola Ana C.
La idea de la galleta es robada de mi sobrina de seis años. Mordisqueaba una fontaneda en el asiento trasero del coche, cuando sólo le quedaba un minúsculo trocito donde se podía leer "MAR" gritó, me como el mar, y se lo zampó.

 
At 02 agosto, 2006 10:23, Blogger Javier López Clemente said...

Hola txe.
Lo cierto es que sólo he leído dos novelas de Auster y me gustaron. Es posible que sus historias no se sostengan por esa tendencia a meter a los protagonistas en situaciones ¿extrañas?, sin embargo, yo guardo un grato recuerdo de sus lecturas.

 
At 02 agosto, 2006 10:50, Blogger ana martinez said...

¿Hay cosas que siempre están, que siempre permanecen, verdad?
Para disfrutar de un momento intenso, el mar.
Para ahogar tus penas, el mar (puedes acompañarlo también de alcohol, jeje)
Para recordar que la vida continúa y la realidad llega después de las vacaciones, el mar...
Esta última idea es una cabronada, pero en fin, la vida es así.

pd. a mí también me encanta la galleta, je.

 
At 02 agosto, 2006 16:04, Blogger José Antonio Galloso said...

Buena viñeta y linda foto hermano.
Saludos

 
At 02 agosto, 2006 16:11, Blogger Gubia said...

Teniendo en cuenta que yo soy de la tierra en la que se fabricaron esas galletas durante toda la vida, me encanta el detalle,jajaja.Disfruta de las vacaciones y del mar. Yo descansé unos días y ahora mucho trabajo, pero te eché de menos. Un beso.

 
At 03 agosto, 2006 00:38, Blogger Enigmática said...

Me gusta tu forma de comunicar y expresar, con imágenes sencillas que permi.ten crear un ambiente en la mente.

Me quedé esperando sobre la orilla de una ola, un iceberg de fuego se derrtió ante la incredulidad de mi espera...

 
At 03 agosto, 2006 01:31, Blogger Javier López Clemente said...

Hola Ana Martínez y bienvenida al blog.
Es cierto, hay cosas que siempre están. Su sonrisa, sus gritos (los del orgasmo y los de haber cuando friegas los platos), la voz del único amigo, las campanadas de nochevieja. Si, pero tantas cosas ya no volverán. Las risas de los amigotes, los gritos del guiñote (cuando ganas o cuando pierdes), la coral de amigos, las uvas a la hora canaria, esas ya no volverán (y evito citar a Bécquer pese a que llevo media botella de Somontano en el alma).
:-)
El mar. Intenso, inmenso, enigmático. Creo que lo vemos de otra manera los de tierra adentro. Yo vi el mar a los catorce años, en una excursión de no recuerdo que asociación de señoras mayores del pueblo de al lado. Lo cierto es que no lo recuerdo con especial emoción. “Ahí tienes el mar” me dijo Fernando que aprendió a nadar en las costas de Benidorm y yo le contesté el chiste manido de vaya peazo de balsa para regar patatas. Pero la cosa cambio mucho. Desde mis tardes asomado al norte de Las Palmas, eso lo cambio todo. El mar, su sonido, su poder, su secreto.
Gracias Ana Martínez por traer el mar y galletas.

 
At 03 agosto, 2006 01:34, Blogger Javier López Clemente said...

Hola José Antonio.
Gracias por el elogio y… ¿qué coño decir si me designas hermano?
Yo encantado de entrar en la familia :-)

 
At 03 agosto, 2006 01:37, Blogger Javier López Clemente said...

Hola Gubia.
Ya lo hice en tu blog pero insisto, ¿qué pasa con esos textos?
Hace unos años viajábamos desde el Festival Internacional de Benicasin hasta un concierto de músicas celtas en la región dónde el cocido se lo comen del revés. De ese viaje tengo el recuerdo más dulce del mundo. De repente la carretera se llenó de olor a galleta. ¡Cómo reímos!
Yo también hecho de menos tus palabras y me encantan tus besos.

 
At 03 agosto, 2006 01:54, Blogger Javier López Clemente said...

Hola enigmática, paradigma de lo breve, de lo sublime, de lo bello y bienvenida al blog.
Gracias por los elogios. La sencillez, ¡que te voy a contar a ti!, es el reto que tantas veces no consigo.
Yo también esperaba y por eso se que a veces es bueno no esperar. ¡Vamos! que iceberg hay más de uno pero, ay enigmática, más difícil será encontrarlo de fuego.

 
At 06 agosto, 2006 18:38, Blogger Enigmática said...

Javier,soy un iceberg de fuego... que los hay, los hay, ja ja ja. voy por la segunda parte de Junto al mar...

 
At 06 agosto, 2006 19:07, Blogger Javier López Clemente said...

Hola enigmática.
Lo prometo: Nadaré hasa encontrar ese iceberg de fuego con el único objetivo de quemarme en su inspiración.

 

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