La curvatura de la córnea

22 mayo 2006

Miradas

Lo he visto varias veces en el 30 y siempre se baja en la Plaza de España. Pelo largo color panocha recogido en una coleta que termina en moño, cejas depiladas hasta la brevedad de una línea, bien afeitado el rostro, los labios pintados en colores pastel y las largas uñas a juego.
Suele llevar bolsos de mano colgados al hombro, camisetas y pantalones unisex en tonos oscuros, zapatos planos de cordones y dos grandes aros de zarzillos.
Ayer lo volví a ver y de nuevo el juego traidor de miradas. Miradas que se me escapan de soslayo para asegurarme de su aspecto ambiguo, miradas chismosas de una observación alcahueta, miradas de reojo, el que hace como el que no mira pero disecciona, busca diferencias, repasa el tamaño de la nuez y comprueba el vello del brazo, mirada impura, indecente, la mirada de un trasnochado. Una cosa es proclamar que todas las personas somos iguales y otra muy diferente aceptar a tu lado, en tu mismo autobús, al diferente, al extraño. Y yo lo acepto pero después de mirarlo y remirarlo. Y pienso en él, en su pensamiento, en que me catalogará dentro de los estúpidos que le miran con la boca abierta para luego criticarlo por las esquinas. Y yo no lo critico pero lo miro, y lo remiro, y lo vuelvo a mirar. Y seguro que él se sentirá como una atracción de feria y pensará en lo tonto que soy, ese que le mira, le remira y le vuelve a mirar. Pero luego caigo en la cuenta que debería pensar en él como ella. Y vuelvo a mirar para convencerme de que una cosa es el aspecto y otra el sentimiento, que por fin llegó la parada de la Plaza de España y ella se bajó para dejarme sólo en mi marasmo de confusión, aturdimiento y gilipollez.
Me arrepiento de todas esas miradas.

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4 Comments:

At 22 mayo, 2006 00:26, Blogger Ana C. said...

Lo diferente atrae la curiosidad. Las miradas que no acusan ni insultan, me parece, no tienen por qué sentar mal.

 
At 22 mayo, 2006 16:12, Blogger Gubia said...

Muchas veces no nos damos cuenta del daño que hacemos con una mirada, no malintencionada, pero sí interrogante.
En esos casos conviene sonreir a la vez que se mira, pero claro, siempre que la otra persona no interprete mal esa sonrisa porque podemos meternos en un lío.
De cualquier forma a mí también me llama la atención aquello que es diferente, más que nada porque hoy en día es dificil encontrar quién nos sorprenda, los que nos consideramos "normales" parecemos clones. Vestimos, hablamos y nos movemos todos igual.

 
At 22 mayo, 2006 23:56, Blogger Javier López Clemente said...

Gracias por vuestras opiniones
;-)

 
At 25 mayo, 2006 15:13, Blogger Javier López Clemente said...

Fragmento del poema Escáner de Isla Correyero:
"Si
yo miro y veo invento
las cosas invisibles percibo las equivocadas
oscuridades del amor o las violentas.
Y qué.
Eso qué importa en este oficio de mirar
el mundo y exagerar o reducir el mundo.
/.../
Sí veo y
te veo. Invento y veo.
Y qué.

¿Vas a insultarme por mirar?

¿A denunciarme por mirarte
si ofendido te ves por mi civil mirada de persona?"

 

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