La curvatura de la córnea

16 mayo 2006

Cinco Conciertos

U2 ZOOROPA’ 93 the ZOO TV TOUR. Estadio Vicente Calderón. Madrid viernes 21 de mayo.
Fue mi primer concierto de U2. Me desbordaron en lo sonoro y lo visual. Bailé con Migue la canción One como si fuera un bolero y, sin saber, que se convertiría en una de mis señas de identidad. Seguramente una de las maravillas de la gira era que estaba sustentada en el Achtung Baby, el primer disco del grupo irlandés que era difícil de escuchar en un Iglesia a la hora de misa mayor.
ROLLING STONES VOODOO LOUNGE Estadio del Molinón. Gijón. Sábado 22 de julio de 1995
Tuvieron que pasar trece años para cobrar la deuda de mi ausencia en el concierto tormentoso de los Stones en Madrid. Fue una jornada que recuerdo festiva y alegre: Con Fernando desde lo más alto de estadio contemplando el escenario dos horas antes de que la maquinaria se pusiera en marcha, con Luís sobre la hierba incapaz sacar ni un solo porro de la piedra más grande que jamás se haya visto, con Nieves y Natalia haciendo sus necesidades menores al ladito de Javier Barden, con Migue que, paseando por la nocturna playa de San Lorenzo, acertó en su crítica: “Ha estado fenomenal porque cuando acaba la música el sonido no se nos ha quedado incrustado en la barriga”HÉROES DEL SILENCIO. Plaza de Toros de la Misericordia. Sábado 8 de Junio del 96
Los conciertos de Héroes siempre tuvieron esa dosis mesiánica y de liturgia que tanto me gusta. Esta vez fue algo especial, al menos para mí. Natalia y yo nos integramos de una manera mística en la masa, estábamos casi en primera fila, enloquecidos, extasiados, sudando adrenalina. Fue una noche mágica, seguramente porque todos los que estábamos allí intuíamos que sería la última. Cuatro meses más tarde, tras un concierto inacabado en Los Ángeles el grupo se separó.B. B. KING. Pabellón Municipal de Deportes. Huesca. Sábado 22 de marzo de 1996
No estaba lleno el pabellón y eso nos permitió estrujar nuestros cuerpos al ritmo demoledor del Rey del Blues. Memorable noche dónde pudimos asistir a una lección de maestría a la guitarra, no sólo de B.B., sino de su compadre a las seis cuerdas, un señor que pasó todo el concierto sentadito en una silla porque dudo que sus escasas carnes y sus muchos años pudieran aguantar el peso del instrumento musical. Para el recuerdo guardo al maestro de ceremonias repartiendo el “oro” de sus muñecas entre un público entregado a sus pies.
En el viaje de vuelta a Zaragoza nos cantamos, Fernando, Luís y Natalia, todos los éxitos de The Police.
Dusminguet. Antiguo Mercado de Pescados. Zaragoza
Hacia muy poco que había descubierto al combo catalán. Asistimos al concierto un centenar de personas. Casi todas vestidas de antiglobalización con sus rastas, camisetas a rayas, pantalones piratas y el delicioso aroma de la maría recién recolectada. Fue un gustazo, mientras los más jóvenes activistas movían sus cabezas de arriba hacía abajo y viceversa, Migue y yo bailábamos rumbas y cha-cha-chas como si estuviésemos en la plaza del pueblo, cuando la presidía la estatua del Chapito y amenizaba la velada la Orquesta Acrópolis.

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