La curvatura de la córnea

31 enero 2006

Verbenero


Una vez aclarada la mala utilización del adjetivo rumbero, otra inquietud ha venido a turbarme y sigue siendo el SMS de Suso el culpable: “Europa FM lanza en primicia la canción del mejillón. Creo que del Payo Manuel y Trini. No tiene desperdicio, segura canción del verano. Adonde vamos a parar…”
Me niego a que un bodrio como el mejillón consiga el deseado galardón de la canción del verano.
Una buena definición de mi perfil musical seria, lo digo sin rubor y con orgullo, la de verbenero. Me parece maravilloso que llegado el verano, las Plazas Mayores de todos los pueblos de España se llenen de escenarios, de músicos y de jolgorio. Y no cabe duda, muchos de los mejores momentos de mi vida han ocurrido en noches de Frontón y bailoteo, en la Plaza del Ayuntamiento de Utrillas escenificando la coreografía de Follow the leader, o en las Fiestas de las Barriadas de Sur cuando Migue y yo juramos que nunca dejaríamos de bailar In the mood de Glenn Miller.
Una verbena como Dios manda debería contar con la sabrosa cadencia del cha-cha-cha, la rumba canalla y el todopoderoso pasodoble. Pegar los cuerpos en el tango hasta fusionarse con un bolerazo de pasión, la elegancia del vals y el desparrame disparatado de la ranchera. Sacudir el cuerpo con la música disco, el remix de Abba, rock and roll seguido del twist y el ritmo efectivo del funky. Renovar la devoción por el pop de los ochenta, los grandes éxitos de Village People y las cuatro estaciones de una sevillana. La recta final vendría marcada por un repaso a la lista de los 40 Principales, la majestuosidad del metal patrio e internacional y el inevitable homenaje a las músicas regionales hasta desembocar en cánticos ancestral del tipo: “Cuando yo me muera tengo ya dispuesto en el testamento, que me han de enterrar en una bodega al pie de una cuba con un grano de uva en el paladar”.En medio de toda esta panoplia de melodías lo más importante: La canción del verano, pero no sólo el éxito de cada año, no señor, además sería imprescindible el repaso a toda una historia de estribillos y coreografías que nos han proporcionado tantos momentos de felicidad.

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2 Comments:

At 09 enero, 2007 13:44, Anonymous Anónimo said...

Yo también me declaro fan de estas orquestas que recorren los pueblos, me jacto de saberme todas las canciones antigüas y modernas y de haber aprendido a bailar pasodobles, rumbas, cha cha chas, merengues y demás imitando a los mayores cuando era jovencita, recorrer muchos pueblos de la provincia de Teruel de fiesta en fiesta los veranos y saber apreciar que aunque una canción o un artista no te gusten nada de nada no está en oposición con que te lo pases en grande mal acompañando los coros y bailando aun peor si cabe si estás en buena compañía y con ganas de disfrutar y pasarlo bien.
También me declaro peñista, pero eso daría lugar a otro tema ¿no?

Por si no sale la firma, spy psicocandy.

 
At 09 enero, 2007 23:07, Blogger Javier López Clemente said...

Hola Spy Psicocandy y bienvenida a esta bitácora.

Me alegro que tengamos la misma visión festiva de las verbenas. Ahora, repsando el texto, quizas sea conveniente añadir que después de una gran verbena debería continuar un gran DJ, pero eso daría lugar a otro tema ¿no?

Mis respetos a los peñistas pero no olvides que ser peñista no garantiza ser verbenero, y viceversa.

Salu2 Córneos.

 

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