La curvatura de la córnea

31 enero 2006

Reino de Juventud


Rakel Benítez afirmó «Jaime Gil de Biedma es Dios» Fue un acto de devoción al que no pude responder desde mi agnosticismo porque Raquel, la otra Raquel, la Raquel de Benidorm estaba retratando a todo bicho viviente y yo andaba demasiado preocupado por ofrecer al objetivo digital mi lado bueno como para andar discutiendo si el poeta mencionado era un Dios, un mito o, como diría Alejandro Pastor, “un cabroncete que se ríe de todas las realidades”.
No soy un gran lector de poesía pero recordaba un libro de Cátedra titulado “Lírica española de hoy” dónde descubrí el poema de Gil de Biedma “Píos deseos al empezar el año” Hace lustros que, preocupado por el transcurrir del tiempo y de sus consecuencias, subrayé los siguientes versos:

Pasada ya la cumbre de la vida,
justo del otro lado, yo contemplo
un paisaje no exento de belleza
en los días de sol, pero en invierno inhóspito.
/…/
Aunque el placer del pensamiento abstracto es lo mismo que todos los placeres:
reino de juventud.

No hace tanto tiempo que abandoné ese Reino de Juventud al que el poeta designa como centro de todos los placeres. Así pues, reconozco que ahora observo la jugada desde el otro lado. Seguramente por eso caigo en la tentación de relacionar la canción de Héroes del Silencio “Entre dos tierras” con el poema “Himno de jueventud” del Gil de Biedma. La visión del mismo asunto pero desde posiciones diferentes. En la letra del tema heroico se habla de la necesidad de los que llegan por apartar a los que, instalados en las poltronas, miran hacía atrás por encima del hombro. El grupo zaragozano se refería al mundo de la música pero podríamos aplicarlo a todos los ámbitos de la vida. Acudo a mi condición de fan para citar de memoria:
“Te puedes vender, cualquier oferta es buena si quieres poder. Y que fácil es abrir tanto la boca para opinar. Déjame que yo no tengo la culpa de verte caer. Pierdes la fe y cualquier esperanza es vana. Pero olvídame que nadie te ha llamado y ya estás otra vez. Entre dos tierras estás y no dejas aire que respirar. Déjalo ya, no seas membrillo y permite pasar. Y si te piensas echar atrás tienes mucho barro que tragar. Déjame que yo no tengo la culpa de verte caer.”
La mirada a este choque de generaciones desde el lado de la madurez viene determinada por los versos del vate barcelonés cuando escribe:
Estábamos tranquilos los mayores
y tú vienes a herirnos, reviviendo los más terribles sueños imposibles,
tú vienes para hurgarnos las imaginaciones.
/…/
Nos anuncias el reino de la vida,
el sueño de la otra vida, más intensa y más libre,
sin deseo enconado como un remordimiento
—sin deseo de ti, sofisticada
bestezuela infantil en quien coinciden
la directa belleza de la starlet
y la graciosa timidez del príncipe.

El paso del tiempo y la influencia de esos cambios en la vida se mantienen visible en la obra musical de Enrique Bunbury. Una evolución que va desde la letra de la canción de Héroes del Silencio “Entre dos tierras” hasta el poema de Gil de Biedma titulado”No volveré a ser joven” que utiliza como colofón para el final de la película “Freak Show” (que acompañaba a su último lanzamiento discográfico) y que dice:
“Que la vida iba en serio uno lo empieza a comprender más tarde. Como todos los jóvenes, yo vine a llevarme la vida por delante. Dejar huella quería y marcharme entre aplausos, envejecer, morir, eran tan sólo las dimensiones del teatro. Pero ha pasado el tiempo y la verdad desagradable asoma: envejecer, morir, es el único argumento de la obra.”
Una contundente reflexión para el final de mis primeros cuarenta años.
Pero volvamos a Rakel Benítez que, acodada en la barra del Paris Galerie, volvió a afirmar «Luis García Montero es lo más» Ya he confesado que no soy un gran aficionado a los poemas, error que voy corrigiendo poco a poco, así que el autor mencionado no se encuentra entre mis lecturas pese a que Alejandro Pastor me lo había aconsejado porque, según me dijo, «pone literatura en cada uno de sus versos» El fotógrafo canario Enrique Ponce me había sugerido, después de una cena de pescados, demasiados vinos y abundante orujo de hierbas, que leyera a García Montero y me dejará influenciar por él y su maestría en la colocación de los adjetivos.
Tres recomendaciones en una semana para leer al mismo poeta era demasiada presión para este cazurro que sólo envidiaba a tan loado autor porque el muy ladino comparte despacho, cocina, conversación y dormitorio con la expresiva y animosa Almudena Grandes.

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3 Comments:

At 27 octubre, 2006 10:58, Blogger Princesa said...

NUEVA SALUTACIÓN AL OPTIMISTA

Irene no conoce todavía
la palabra resaca.
Descentrada
con el raro bullicio de la gente
que hubo anoche en la casa,
duerme poco, penetra
ese olvido absoluto al que recurro
en mañanas difíciles,
salta por los barrotes
de su horario, se anuncia
con un grito de selva inexplorada,
corre por el pasillo hasta la cama,
de mi pelo se cuelga, con mi espalda fabrica
una pista de baile,
insiste repartida, telefónica,
parece que se escapa por fin, pero regresa
con urgencia de liebre despiadada.
Irene no conoce todavía
la palabra resaca.
Están así las cosas...
Es la primera vez
que la ira no afecta al importuno.
Juro que no repetiré, sé que no debo
acostarme tan tarde, tan borracho,
bajo un sol que ya tenga
mala cara de sueño y aspirina.

Luis García Montero.

 
At 27 octubre, 2006 17:16, Blogger Javier López Clemente said...

Hola Princesa. Ahora si que estoy alucinado.
Ya no recordaba esta entrada y reconozco que he incumplido mi palabra de leer a García Montero pero, ¡mira por dónde!, hoy mismo, antes de leer este comentario tuyo, había decidio comprar una edición de su obra completa que he visto en el Círculo de Lectores.

Esto seguro que es algún tipo de señal.

 
At 27 octubre, 2006 17:31, Blogger Princesa said...

¡Qué conste que ya me había pasado antes... pero todavía no habías escrito nada!!!

No he terminado de leer... seguiré. Es un placer. De verdad.

Por cierto, y atendiendo a este post, me llamo Raquel...

 

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